HUMAN BEHAVIOUR
Han habido pocas ocasiones en mi vida en que he experimentado lo que es quedar en estado de shock, en que una situación extrema te deja paralizado el cuerpo y no expresas físicamente, o por lo menos a nivel facial, lo increíble de la situación. Y es que increíble significa precisamente eso, que no puedes creerlo por lo tanto no te asombra ni te produce nada, hasta que lo procesas...
Recuerdo haber ido al recital de mi grupo favorito. Cuando tenía 13 años vinieron por primera vez al país pero nadie los conocía. Mi mamá no me dejó ir porque era muy chica y el recital sería en otra ciudad, así es que tuve que contentarme con verlos por televisión (por lo menos lo transmitieron en directo) y divisar a mis amigos mayores disfrutando del privilegio que les otrogaba su mayoría de edad. Durante meses ví repetidas veces esa grabación, tantas veces que esa cinta que ahora sería una reliquia no funciona porque se gastó. Sólo tengo los recuerdos y un montón de rayas en la pantalla del televisor.
Años después, los suficientes como para que ellos se hicieran ultra famosos a nivel mundial y yo cumpliera los esperados 18, vinieron nuevamente a tocar en un mega festival. Y ahí estaba yo, a pocos metros de aquella banda, cantando sus canciones y tratando de enfocar lo mejor posible mis ojos para no perderme ningún detalle. Al finalizar el recital salí a la calle con mis amigos y cuando iba caminando de regreso a casa me dí cuenta de que no estaba ni siquiera un poco emocionada, y no porque no hubiera estado bueno o porque me sintiera desilusionada, sino porque simplemente no lo podía creer.
Y hasta el día de hoy no puedo creer que haya estado ahí. No es que sea fría, pétrea, insensible. Es que siento como si hubiera estado frente a una gran pantalla de televisión viendo lo que por tantos años ví en mi cinta desgastada.
Hace años atrás, cuando conocí a Ambrose, tuvimos una conversación que me dejó desconcertada. Yo sabía que era un patiperro; así lo conocí y gracias a sus andanzas por el mundo y a su gusto por vagar sin rumbo fijo había caído en este rincón del planeta y nos habíamos encontradollegando a ser mi pololo. Nuestra relación era extraña porque por las condiciones en que comenzó serían las mismas razones por las que terminaría; el día que sintiera que llevaba mucho tiempo en este país, agarraría sus cuatro pilchas y partiría, dejando amigos y novia como ya lo había hecho antes porque su gusto por viajar, su necesidad de moverse, era más poderosa que cualquier otra cosa. El que quisiera que lo siguiera, pero él no esperaba a nadie. Incluso, como un sacrificio mayor por el amor que sentía por mí (????????????????), en vez de quedarse por 2 meses como tenía inicialmente planificado, se quedó seis. Sin embargo, sólo un acontecimiento podría hacerlo renunciar a su estilo de vida y éste era el tener un hijo. No importaba en qué país del mundo estuviese, ahí se quedaría por 18 años si es que la vida y la mala suerte le jugaban combinadamente y debía cambiar sus planes. Y serían 18 años exactos porque estaría junto a él mientras fuera su responsabilidad.
Hasta el momento, y según la última información recibida hace ya varios meses, aún no ha tenido ningún hijo, así es que vaya a saber uno en qué país, en qué selva anda metido, porque la verdad es que hace rato que ni siquiera manda un email, pero bueno... ese es tema aparte.
Dicen que Dios castiga pero no a palos. Me declaro agnóstica pero es sólo cuestión de cambiar el sujeto de la oración por Alá, Mahoma, Vishnú, Maradona o lo que se quiera y el sentido sigue siendo el mismo.
Cuando hace siete meses Iván decidió que debíamos alejarnos definitivamente volví a quedar en estado de shock. En ese momento me asombré de lo madura que fuí para enfrentar la situación pues no lloré, no hice escándalos de ex-polola despechada, no me deprimí, ni intenté tirarme por la ventana desde el séptimo piso. Más bien, me dediqué a hacer deporte, a pasarlo bien, a comer sanito, a conocer gente, a saludar a Iván cuando me lo topaba muy amablemente, a ofrecerle ayuda en lo que necesitara... Incluso cuando fue a casa a recoger sus cosas y me contó que a los pocos días de romper conmigo se puso a pololear con una compañera de trabajo me faltó poco para decirle que la invitara a tomar el té un día para conocerla y hacernos amigas, así ella no se sentiría celosa si alguna vez nos volvíamos a ver. Es más, ayudé a Iván a buscar trabajo y le conseguí uno... en la misma empresa que yo!!! Y quién creen que se preocupaba de capacitarlo? Y quien creen que lo llevaba al doctor y le compraba los remedios con su seguro médico para que le salieran más baratos???? La polola?????????? Pues no, sino que la pelotuda de su ex, porque si la polola no hacía estas cosas por él era porque era una lesa, pero lo mío no era por interés creado, sino que por respeto al amor que alguna vez sentimos el uno por el otro, y el cariño que queda como residuo después de una relación tan importante y blah, blah, blah....
Ahora me doy cuenta que no era madurez, ni necesidad de convertirme en mártir. Tampoco es interés creado, insisto. Es simplemente que no puedo creer que me haya dejado, que me haya cambiado a mí y todos los planes que teníamos juntos, por lo que tiene ahora.
Iván está embarazado. O sea, técnicamente él no, sino su polola. Y tiene 7 meses. Con 2 dedos de frente se sacan las conclusiones necesarias... Él, que pensaba que nunca sería papá porque tenía el presentimiento de que era infértil, al primer minuto de juego le hacen el gol!!!! Él, que siempre criticó a su mejor amigo, a su primo, al ex de mi hermana porque los amarraron con una guagua, porque fueron tan irresponsables que no usaron ni pastillitas - antes, durante o después - ni forro. Él, que no quería tener hijos porque no estaban dentro de sus planes.
Lo supe ayer, estando en un bar precioso con Antonio. Me llamó una compañera de trabajo para decírmelo porque se sentía totalmente atragantada. Y la verdad es que no le agradezco la "copucha", sino el que no haya permitido que todo el mundo me viera la cara de tonta que no sabe nada, mientras que todo el resto sí. Odio que me pase eso!! Ya me pasó con Ambrose cuando me ponía el gorro con la australiana desabrida, que todos sabían que andaba con ella menos yo, y ninguno de mis amigos tuvo los suficientes cojones de decírmelo para no seguir siendo la tonta de la peli. (Chicos, nunca se los he perdonado...).
Mi reacción debe haber sorprendido a Patricia, quien me imagino se esperaba un llanterío a través de las líneas telefónicas, desesperación total... A cambio recibió un "gracias por tu preocupación pero qué lata por él, pobrecito...". Antonio, muy de periódico en mano, leyendo como si no escuchara la conversación tras unos segundos de silencio hizo la pregunta fatal y yo no sabía cómo reaccionar. ¿Llorar? Eso habría sido lo lógico, no? Pero no lloré, no porque ya no sienta nada por él, sino porque creo que si hubiera llorado habría sido por mí, y en ese momento realmente me sentía con pena por él.
Obvio que me duele saber que el tipo no esperó ni un mes para encamamrse con otra después de los años juntos, y que la haya presentado a su familia siendo que yo los conocí por casualidad, no porque me hubiese presentado formalmente. Y me dolerá demasiado saber que su hijo/a se llamará Agustín o Sofía, como lo habíamos planeado para los nuestros... Nadie sabe para quién trabaja; siento que hice tanto por hacer de Iván un hombre mejor de lo que ya era, y todo eso para que ahora lo disfrute otra persona.
Pero realmente me siento mal por él. Ahora entiendo por qué rechazó la oferta de trabajo en Pucón, y la de México. Y por qué no se quiso ir a Nueva Zelandia, aunque ya no fuera conmigo, porque igual podría haberse ido solo. Un año de trabajo para nada, tanto esfuerzo para quedarse donde mismo empezó, o quizás peor.
Yo estoy sola, pero por lo menos no hay nada en este momento que limite mis planes. Si el día de mañana me pica el bichito agarro mis monos y me voy, pero no tengo que pensar en nadie, sólo debo ver a quién le enchufo mi perra por un rato y chao. Aún tengo planes y lo que se me ocurra lo puedo intentar. Ya habrá tiempo para buscar algún compañero de ruta (obvio, mientras antes mejor).
Tal vez debería estar llorando, pero no me nace. Simplemente no me nace, igual que cuando me pateó. No es de venganza ni de que me sienta feliz imaginando lo desdichados que se deben sentir por sus "sueños truncados", si es que se sienten así. Es que no siento ganas.
Al parecer tanto tiempo junto a una persona como Iván, a quien le cuesta tanto abrirse y es tan celoso de su privacidad llegando a los extremos, me ha convertido también a mí en una persona insensible. Porque si hay algo que tengo super claro es que aún siento mucho por él... Ok!!! Lo diré.... aún lo quiero.. Ya, lo dije.
Pero no voy a llorar.
xxx
Recuerdo haber ido al recital de mi grupo favorito. Cuando tenía 13 años vinieron por primera vez al país pero nadie los conocía. Mi mamá no me dejó ir porque era muy chica y el recital sería en otra ciudad, así es que tuve que contentarme con verlos por televisión (por lo menos lo transmitieron en directo) y divisar a mis amigos mayores disfrutando del privilegio que les otrogaba su mayoría de edad. Durante meses ví repetidas veces esa grabación, tantas veces que esa cinta que ahora sería una reliquia no funciona porque se gastó. Sólo tengo los recuerdos y un montón de rayas en la pantalla del televisor.
Años después, los suficientes como para que ellos se hicieran ultra famosos a nivel mundial y yo cumpliera los esperados 18, vinieron nuevamente a tocar en un mega festival. Y ahí estaba yo, a pocos metros de aquella banda, cantando sus canciones y tratando de enfocar lo mejor posible mis ojos para no perderme ningún detalle. Al finalizar el recital salí a la calle con mis amigos y cuando iba caminando de regreso a casa me dí cuenta de que no estaba ni siquiera un poco emocionada, y no porque no hubiera estado bueno o porque me sintiera desilusionada, sino porque simplemente no lo podía creer.
Y hasta el día de hoy no puedo creer que haya estado ahí. No es que sea fría, pétrea, insensible. Es que siento como si hubiera estado frente a una gran pantalla de televisión viendo lo que por tantos años ví en mi cinta desgastada.
Hace años atrás, cuando conocí a Ambrose, tuvimos una conversación que me dejó desconcertada. Yo sabía que era un patiperro; así lo conocí y gracias a sus andanzas por el mundo y a su gusto por vagar sin rumbo fijo había caído en este rincón del planeta y nos habíamos encontradollegando a ser mi pololo. Nuestra relación era extraña porque por las condiciones en que comenzó serían las mismas razones por las que terminaría; el día que sintiera que llevaba mucho tiempo en este país, agarraría sus cuatro pilchas y partiría, dejando amigos y novia como ya lo había hecho antes porque su gusto por viajar, su necesidad de moverse, era más poderosa que cualquier otra cosa. El que quisiera que lo siguiera, pero él no esperaba a nadie. Incluso, como un sacrificio mayor por el amor que sentía por mí (????????????????), en vez de quedarse por 2 meses como tenía inicialmente planificado, se quedó seis. Sin embargo, sólo un acontecimiento podría hacerlo renunciar a su estilo de vida y éste era el tener un hijo. No importaba en qué país del mundo estuviese, ahí se quedaría por 18 años si es que la vida y la mala suerte le jugaban combinadamente y debía cambiar sus planes. Y serían 18 años exactos porque estaría junto a él mientras fuera su responsabilidad.
Hasta el momento, y según la última información recibida hace ya varios meses, aún no ha tenido ningún hijo, así es que vaya a saber uno en qué país, en qué selva anda metido, porque la verdad es que hace rato que ni siquiera manda un email, pero bueno... ese es tema aparte.
Dicen que Dios castiga pero no a palos. Me declaro agnóstica pero es sólo cuestión de cambiar el sujeto de la oración por Alá, Mahoma, Vishnú, Maradona o lo que se quiera y el sentido sigue siendo el mismo.
Cuando hace siete meses Iván decidió que debíamos alejarnos definitivamente volví a quedar en estado de shock. En ese momento me asombré de lo madura que fuí para enfrentar la situación pues no lloré, no hice escándalos de ex-polola despechada, no me deprimí, ni intenté tirarme por la ventana desde el séptimo piso. Más bien, me dediqué a hacer deporte, a pasarlo bien, a comer sanito, a conocer gente, a saludar a Iván cuando me lo topaba muy amablemente, a ofrecerle ayuda en lo que necesitara... Incluso cuando fue a casa a recoger sus cosas y me contó que a los pocos días de romper conmigo se puso a pololear con una compañera de trabajo me faltó poco para decirle que la invitara a tomar el té un día para conocerla y hacernos amigas, así ella no se sentiría celosa si alguna vez nos volvíamos a ver. Es más, ayudé a Iván a buscar trabajo y le conseguí uno... en la misma empresa que yo!!! Y quién creen que se preocupaba de capacitarlo? Y quien creen que lo llevaba al doctor y le compraba los remedios con su seguro médico para que le salieran más baratos???? La polola?????????? Pues no, sino que la pelotuda de su ex, porque si la polola no hacía estas cosas por él era porque era una lesa, pero lo mío no era por interés creado, sino que por respeto al amor que alguna vez sentimos el uno por el otro, y el cariño que queda como residuo después de una relación tan importante y blah, blah, blah....
Ahora me doy cuenta que no era madurez, ni necesidad de convertirme en mártir. Tampoco es interés creado, insisto. Es simplemente que no puedo creer que me haya dejado, que me haya cambiado a mí y todos los planes que teníamos juntos, por lo que tiene ahora.
Iván está embarazado. O sea, técnicamente él no, sino su polola. Y tiene 7 meses. Con 2 dedos de frente se sacan las conclusiones necesarias... Él, que pensaba que nunca sería papá porque tenía el presentimiento de que era infértil, al primer minuto de juego le hacen el gol!!!! Él, que siempre criticó a su mejor amigo, a su primo, al ex de mi hermana porque los amarraron con una guagua, porque fueron tan irresponsables que no usaron ni pastillitas - antes, durante o después - ni forro. Él, que no quería tener hijos porque no estaban dentro de sus planes.
Lo supe ayer, estando en un bar precioso con Antonio. Me llamó una compañera de trabajo para decírmelo porque se sentía totalmente atragantada. Y la verdad es que no le agradezco la "copucha", sino el que no haya permitido que todo el mundo me viera la cara de tonta que no sabe nada, mientras que todo el resto sí. Odio que me pase eso!! Ya me pasó con Ambrose cuando me ponía el gorro con la australiana desabrida, que todos sabían que andaba con ella menos yo, y ninguno de mis amigos tuvo los suficientes cojones de decírmelo para no seguir siendo la tonta de la peli. (Chicos, nunca se los he perdonado...).
Mi reacción debe haber sorprendido a Patricia, quien me imagino se esperaba un llanterío a través de las líneas telefónicas, desesperación total... A cambio recibió un "gracias por tu preocupación pero qué lata por él, pobrecito...". Antonio, muy de periódico en mano, leyendo como si no escuchara la conversación tras unos segundos de silencio hizo la pregunta fatal y yo no sabía cómo reaccionar. ¿Llorar? Eso habría sido lo lógico, no? Pero no lloré, no porque ya no sienta nada por él, sino porque creo que si hubiera llorado habría sido por mí, y en ese momento realmente me sentía con pena por él.
Obvio que me duele saber que el tipo no esperó ni un mes para encamamrse con otra después de los años juntos, y que la haya presentado a su familia siendo que yo los conocí por casualidad, no porque me hubiese presentado formalmente. Y me dolerá demasiado saber que su hijo/a se llamará Agustín o Sofía, como lo habíamos planeado para los nuestros... Nadie sabe para quién trabaja; siento que hice tanto por hacer de Iván un hombre mejor de lo que ya era, y todo eso para que ahora lo disfrute otra persona.
Pero realmente me siento mal por él. Ahora entiendo por qué rechazó la oferta de trabajo en Pucón, y la de México. Y por qué no se quiso ir a Nueva Zelandia, aunque ya no fuera conmigo, porque igual podría haberse ido solo. Un año de trabajo para nada, tanto esfuerzo para quedarse donde mismo empezó, o quizás peor.
Yo estoy sola, pero por lo menos no hay nada en este momento que limite mis planes. Si el día de mañana me pica el bichito agarro mis monos y me voy, pero no tengo que pensar en nadie, sólo debo ver a quién le enchufo mi perra por un rato y chao. Aún tengo planes y lo que se me ocurra lo puedo intentar. Ya habrá tiempo para buscar algún compañero de ruta (obvio, mientras antes mejor).
Tal vez debería estar llorando, pero no me nace. Simplemente no me nace, igual que cuando me pateó. No es de venganza ni de que me sienta feliz imaginando lo desdichados que se deben sentir por sus "sueños truncados", si es que se sienten así. Es que no siento ganas.
Al parecer tanto tiempo junto a una persona como Iván, a quien le cuesta tanto abrirse y es tan celoso de su privacidad llegando a los extremos, me ha convertido también a mí en una persona insensible. Porque si hay algo que tengo super claro es que aún siento mucho por él... Ok!!! Lo diré.... aún lo quiero.. Ya, lo dije.
Pero no voy a llorar.
xxx












