Who said I wanted it?

"You are perfect, yes, it's true. But without me you are only you..."

miércoles, octubre 13, 2004

¿Me estaré poniendo fome?

Ya sabía yo que en cuanto volviera al aeropuerto iba a tener poquísimo tiempo libre y que mis contribuciones en este blog iban a disminuir considerablemente. Hace tiempo que no escribo, pero en realidad no ha pasado nada muy novedoso, lo cual no es lo mismo a "no ha ocurrido nada". Han pasado hartas cosas, pero nada novedoso, más de lo mismo solamente.

Recibí un mail de la Universidad Carlos III de Madrid donde dicen que de los 40 cupos disponibles para el Master en Museología ninguno es para mí. Eso fue hace unos días pero me quedé callada. Y hoy hablé con la gente del Centro Cultural de España, quienes me informaron que de las 8 postulaciones que hubieron para el Curso de Museografía y Museología en Santa Cruz de la Sierra sólo se aceptaron 4. Obviamente, la mía no fue seleccionada. Y eso que ya había pedido una semana de vacaciones en el trabajo para irme a Bolivia!!! Pero ya me estoy acostumbrando y ni siquiera me asombré. Ahora queda sólo la opción de la Complu. Faltan pocos días para que comiencen las postulaciones y ya tengo todo listo; carta de motivaciones, títulos compulsados por el Consulado de Spain, cartas de recomendación de la universidad y del museo (casi me desmayé cuando ví las maravillas que escribieron sobre mí!!), y el dinerrrrrrrooooo necesario para postular. Estoy ansiosa porque sea luego 1º de Noviembre.

Por otra parte, me junté con Iván quien tenía que pagarme una plata que me debía. Y el tipo va y me dice "Tengo algo importante que contarte y que quiero que sepas por mí y no que te llegue por otro lado". Mi respuesta???? "Cuando terminamos dijiste que éramos libres de hacer lo que cada uno quisiera. Yo no te he dado explicaciones de nada de lo que he hecho en estos meses ni te he informado de nada. Si lo que me tienes que decir tiene que ver con el período en que estábamos juntos, vale. Si es algo que has hecho después de eso, no tienes por qué decirme nada." Quedó plop. No hemos vuelto a hablar.

Pero la cosa es que no me interesaba hablar de estos redundantes temas una vez más, sino que quería plasmar algo que me ha estado dando vueltas el último tiempo en mi cabeza y es que siento que me estoy poniendo fome. Ni siquiera vieja, sino que fome.

El viernes ya ni recuerdo qué hice. Debe ser porque no hice nada aparte de cenar, ver tele y acostarme tempranito. Ah!! Claro...! Es que el sábado me tenía que levantar a las 4 para ir a currar. Bueno.... la cosa es que el sábado, después de la pega, llegué a la casa, me tragué el almuerzo que Antonio tenía preparado (el pobre me esperó hasta pasado las 4 de la tarde para almorzar conmigo) y nos metimos en mi amplia y cómoda cama de 2 plazas a ver un poco de documentales en tv, hacer puzzles que venían en el diario y dormir siesta. Más tarde me levanté y partí al ESPECTACULAR CONCIERTO DE KEVIN JOHANSEN para el que había compradao las entradas con un mes de anticipación. Lleno total y yo en primera fila del palco en la mejor ubicación. No comentaré ahora nada de eso porque podría hablar años del argentino más delicioso que pisa la tierra.

La cosa es que fui al recital con Lu y su novio Zeta, pero al finalizar ellos partieron a un cumpleaños de alguien que yo no conocía, al que no me invitaron ni me interesaba ir. Llegué a casa. No había nadie. Antonio no me contestó el celu. No llamé a nadie y eso que eran recién las 11. Mejor panorama; camita, puchitos, unas MNK (mala costumbre adquirida en la APEC) y vamos viendo "Date el bote", un programa español de concurso onda Quién quiere ser millonario. Juro que le dí mil P.L.R. (si no conoce el significado de esta sigla, me pregunta no más. Con confianza) a los jugadores pues sabía más que Ainara y Olatz, más que Txus y Oskar. ¡Esos euros deberían ser míos!!

Panorama del domingo; ir a buscar a Martín, llevármelo al Alto Las Condes, comer como chanchos, ver "Oscar, el espanta tiburones" - peli de los creadores de Shrek para el que no es asiduo al cine infantil - pasar al super, llegar a casa a ver el decepcionante partido de Chile-Ecuador mientras hago el aseo, acostarme a las 10 a ver tele, pero no sola sino que con un hombre que me hacía cariñito: Martín. Me maté de la risa disfrutando de las tonteras de C.Q.C. y con las preguntas relacionadas que el enano me hacía.

Y ese fue el fin de mi fin de semana. Ni un carrete, ni un desorden, y ni siquiera me desesperé. Recuerdo que hace unos años atrás con Alejandra y compañía si no teníamos un carrete programado lo salíamos a buscar, aunque eso significara dar vueltas y vueltas por Bellavista o algún otro lugar similar. Pero quedarse un día del fin de semana, e incluso de semana, sin carretear, era impensable.

Hoy me parece una opción bastante apetecible.
xxx

domingo, octubre 03, 2004

Tienes un email.

No me gusta que me lean el tarot o ese tipo de cosas esotéricas, no porque no crea en ellas sino todo lo contrario. Creo que cuando una persona es profesional y bien intencionada, todo estos asuntos son demasiado ciertos, y me da miedo saber cosas que no quisiera. Hace unos años en una lectura de tarot me dijeron ciertas cosas que ocurrirían y ocurrieron. El problema era que como yo sabía que sucederían no disfruté los momentos previos pues estaba pendiente del momento final, esperando que se cumpliera el designio fatal. Desde ese día no dejo que me lean ni siquiera el horóscopo del diario, y si por casualidad sintonizo un matinal en que están dando el pronóstico del día para cada día cambio rápidamente de canal. Porque, ¿para qué amargarse con lo que va a pasar si pasará anyway? Claro que no todo es tan malo, tiene su ventaja la cosa... en el momento en que todo pasó yo ya estaba "preparada emocionalmente", así es que la impresión no fue tan fuerte.

Pero hay momentos en que uno siente que necesita ciertas cosas, ciertos regaloneos, ciertas subidas de ánimo por parte de otras personas. Cuando terminamos con Iván (ya parezco disco rayado con la frasecita esta) tuve que replantearme muchas cosas, específicamente "qué hago ahora?". Y la mamá de Alejandra, quien ha sido adoptada por mí como madrina, me ofreció una lectura de carta astral como regalo de cumpleaños. El tipo que las hacía e interpretaba era el mismo que le había leído la suya a Alejandra antes de irse a Madrizzz, y por lo que ella me mostró y contó, era absolutamente un top one de las conjunciones estelares. Así es que acepté la oferta y fuí esperando encontrame con un viejito barbón que me contara puras maravillas acerca de lo maravillosa que soy, y que en poco tiempo encontraría un trabajo perfecto donde me pagarían en dólares y que mi príncipe azul extraviado llegaría a tocarme la puerta con un ramo de calas en la mano. Pero resulta que el vidente en cuestión era un gordito con barba pero nada de viejo. Podría haber sido un compañero de universidad cualquiera, con polera negra de Led Zeppelin y que me hablaba como quien comenta las noticias del día mientras se comparte un café. Más simpático imposible. Lamentablemente, me dijo que si me sacaba la mugre por un buen tiempo más lograría tener un sueldo decente, o sea que por lo menos nunca seré indigente, y que me olvidara del príncipe azul perdido porque ese era mi problema, buscar lo que no existe.

Y claro, si hago un flashback a mis relaciones pasadas, siempre he fijado el objetivo en el más guapo del grupo, en el más simpático, en el que quizás no es tan guachón pero que igual tiene a todas loquitas porque es demasiado simpático e inteligente... nunca en el gordito, feo, fome, poco popular, pero cariñoso, preocupado, chico pero regalón, que no destaca por nada en especial pero que me quiera y se preocupe de mí y de mi felicidad.

Ahora tengo un amigo por internet, o mejor dicho por Intranet. Es que trabaja en la misma empresa que yo. Jamás nos hemos visto y sólo hemos hablado por teléfono 2 veces, ocasiones que han sido ultra raras porque como que no sabemos de qué hablar. Es que me ha llamado por temas de pega y hablamos lo justo y necesario y chao. Pero basta que lleguemos a nuestras respectivas oficinas y lo primero que hacemos es revisar nuestros correos para buscarnos mutuamente. Claro que tengo otros amigos en el trabajo con los que nos escribimos tonteras cada cierto tiempo, pero la diferencia es que a ellos primero los conocí en persona y luego comenzamos a escribirnos, ya que como trabajamos en diferentes locaciones esa es la única forma de comunicarnos. Chistes van, chistes vienen... esa es la razón de por qué en este país tenemos una de las jornadas laborales más largas del mundo, porque 40 de las 48 horas semanales las usamos para enviar cadenas y tontear con los amiguis de la pega. Y no me digan que no porque no les voy a creer.

La relación virtual con Miguel es rara. Nos conocimos porque otra persona de la empresa le mandó un mail con copia a mí, y en una respuesta que envié con copia a él quedó intrigado con mi firma terminada en xxx. A raíz de eso tímidamente empezamos a escribirnos hasta que de un mail al día pasó a ser un asunto constante. Incluso, cuando viajé a Madrizzz a visitar a Alejandra seguíamos mandándonos correos. Y así ya llevamos varios meses, en que le he contado muchísimas cosas y él también me ha contado muchas cosas suyas, y él se enoja si por circunstancias laborales debo mandarle un mail a algún compañero suyo porque dice que se pone celoso, pero ay de él si le manda un mail un poquito amable a alguna de mis compañeras porque le llega un mega reto.

Lo más curioso de todo es que no lo quiero conocer en persona. Una de las razones por la que no quiero conocerlo es porque siento que la magia de la relación que hemos creado se pueda convertir en una amistad más de trabajo, igual a las que tengo con Pía, Ignacio, Andrés, personas que no pertenecen a mi área pero que por razones fortuitas nos hemos hecho amigos. No. Yo quiero tener mi relación especial por todo el tiempo que permanezca en la empresa.

Sin embargo, siento que en lo más profundo de mi ser la verdadera razón es que tengo miedo de decepcionarme, porque hasta ahora, al ser un ser sin cara, puedo fantasear y pensar que mantengo un pseudoromance virtual con un clon de Benjamín Vicuña. Y cuando debo ir a alguna reunión en el edificio donde trabaja y subo al ascensor comienzo a mirar a todos los viejos chicos y pelados que van a mi lado rogando que ninguno de ellos sea Miguel. Es que me imagino la situación, perfecta para una película romanticona hollywoodense. Pienso en que con lo simpático que es, con todo lo que me hace reir, con lo importante que es para la empresa, con lo bien que escribe (se ganó el primer lugar en un consurso de cuentos hace poco y encontrar a una persona que redacte bien y sin faltas de ortografía lo considero una odisea en estos tiempos), me muero si aparece una personificación del Kalule. Yo sé que puede darse algo así, es cosa de acordarse de Bolocco-Menem...

Pero me da tanta rabia ser tan prejuiciosa!! Además, que se supone que yo no ando con el vestido de novia en la cartera y además soy férrea defensora de la teoría de que la simple amistad entre hombres y mujeres es posible, así es que aunque fuera un pequeño monstruo igual podría ser mi amigo, no?

Quisiera autoconvencerme de que la razón para no querer conocerlo es la primera que mencioné, la de la magia y todo ese speech, pero me huele a que ni yo me lo creo.
xxx

sábado, octubre 02, 2004

HOME IS WHERE YOUR HEART IS

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Hoy voy a escribir poco y sobre nada especial. Ni siquiera espero recibir comentarios al respecto porque me huele a que esta improvisación será absolutamente prescindible y no me importa mucho. tengo un dolor de cabeza producto de los muchos cigarrillos fumados anoche semejante a una caña. Normalmente no ando con caña por tomar, sino que por fumar... Pero es la misma sensación así es que no necesito mucha descripción.

Me gusta vivir sola. Me gusta vivir con amigos. Es raro... como que cada cierto tiempo cambio de opinión la respecto. Si mal no recuerdo, hace 10 años que ya vivo sola, entendiendo sola como fuera de la casa familiar y por mis propios medios. He vivido con compañeros de universidad, con argentinos, colombianos, gitanos, neozelandeses, penquistas, sanantoninos (existen?????), venezolanos, hombres, mujeres, niños, amigos y conocidos... Y también he vivido sola sola sola. Ha sido por poco tiempo y no por opción propia sino que por obligación mientras buscaba nuevos compañeros.

He habitado varias casas en estos 10 años; primero una pieza 2 x 1 en el centro, cerca de la universidad, compartida con una compañera de carrera. Era tan chica nuestra pieza que cuando estirábamos los sacos de dormir - porque ni cama teníamos - no se podía abrir la puerta. En ese departamento también vivían otros estudiantes de derecho y sicología de la misma U, unas aspirantes a monjas (de verdad) y una sicópata que encerró al pololo de mi compañera en el depto, le robó las llaves del auto, trató de seducirlo y luego trató de tirar a Caco por la ventana ya que no quería morir asesinada con un cuchillo carnicero. Uf!!! Qué historias vivimos ahí!!! Puro desorden de universitarios primerizos, con ínfulas de grandeza sólo porque teníamos un espacio donde podía llegar toda la universidad si queríamos carretear, aunque eso significara el odio reconocido de nuestros vecinos. Pero todo explotó cuando, después de tanta fiesta, tanto estudio, tanto trabajo para sustentar fiesta y estudio y tan poco sueño, Caco y yo terminamos enfermas. Ella con nódulos en la garganta y yo con el colon saliendose por mi boca, lo que me llevó derechito a la casa de mi mamá con licencia médica.

Superados los tres meses de "rehabilitación" no pude más, agarré mis monos y me fuí a vivir con Alejandra. Martín tenía menos de un año y la chica que vivía con ellos estaba por irse a otro lugar;estudiaba flauta traversa y no le permitían practicar porque molestaba a los vecinos con ese "ruido".

Nuestro departamento era chico, oscuro, húmedo, con hongos en las alfombras, las paredes, el techo... los tubos de escape de los autos estacionados entraban por nuestras pequeñas ventanas... vivíamos en un zócalo. Pero nos creíamos pitucas porque vivíamos en Provi, poh galla!!

Igual fue difícil. Con Alejandra nos conocemos desde que teníamos 7 u 8 años, eramos compañeras de cole, semi-vecinas, estuvimos en scout juntas, empezamos a carretear "duro" precozmente frecuentando al mismo grupo de personas. Todas esas cosas nos hicieron crecer juntas y creó un lazo amistoso que a veces sobrepasaba precisamente lo amistoso del asunto y terminábamos peliando por tonteras igual que un par de hermanas. Me imagino que me odió muchas veces así como muchas veces la odié, pero eso nos duraba menos de 2 horas. Me acuerdo que una vez discutimos muy feo y nos encerramos cada una en su pieza. Queríamos reconciliarnos pero cuál de las dos más orgullosa, por lo que ninguna daba el primer paso. Y las tontorronas, igual que las cabras chicas, nos mandábamos mensajes escritos en papelitos por debajo de las puertas... Ahora me mato de la risa pero para nosotras eran terribles esas discusiones. ¿Sobre qué eran? No tengo la más mínima idea.

Además, estaba Martín y vivir con un niño al mismo tiempo que se estudia y trabaja no es nada fácil. Puchas que creció rápido el pirigüín!!! Ya no podía encerrarlo en su cuna y darle ulpo de Cerelac para que se quedara tranquilo mientras defecaba bolitas de conejo (Juro que no fue mi intención, sólo invertí por olvido las proporciones cerelac-leche).

Nuestro hobbie era ir a visitar los departamentos que se desocupaban en el mismo edificio y soñar que algún día podríamos cambiarnos a uno más grande e iluminado donde no aparecieran gusanitos bajo los muebles, pero volvíamos cabizbajas cuando se nos ocurría preguntar el precio del alquiler. Just forget about it!! Hasta que un buen día apareció en nuestras vidas Don José, un viejito dueño de una botonería en Rozas que lo único que le interesaba era arrendar su departamento a alguien que no le diera problemas y que estuviera dispuesto a aguantar como vecina a su ex-nuera, una vieja histérica que llamaba a los carabineros a las 8 de la tarde porque estabas viendo tele y consideraba que los decibeles eran muy altos. Con tal de no tener más problemas y vivir tranquilo los pocos años que supusimos le quedaban de vida, nos arrendó el megahipersuperchoriflaidepartamento del último piso del edificio. En menos de una semana habíamos subido por esas malditas escalera camas, petacas, refrigerador, cocina, lavadora, televisores, juguetes del Martín, gato Queso, plantas de marihuana (o esas llegaron después????).

Ahhhhhhh......... la vida..... había olvidado lo que era despertar con un rayo de sol incrustándose en el centro de la cara. Y mi pieza era gigante comparada con todo lo que había tenido antes,incluso viviendo en la vieja casa familiar. Y así pasaron los años hasta que un día me vino la locura y me fui.

Podría decir que fueron varios factores los que influyeron; Andrea aún estaba soltera y buscaba un lugar donde vivir y por otro lado un grupo de amigos había arrendado una casona y buscaban alguien más que quisiera compartir con ellos, pero yo conocía los gustos de ambos bandos y sabía que no congeniarían, así es que para solucionar ambos problemas, y también para cambiar un poco de aire, decidí ceder mi pieza a Andrea y me fui a vivir con Ross de NZ, José de Venezuela, Fabiola de Conce y Karen de San Antonio. Parecíamos una cede de la ONU.

En esa casa siempre había gente. Y cuando digo siempre es SIEMPRE. Que el hermano de uno u otro que llegaba por una temporada, que el amigo del amigo del hijo del socio del papá que venía a conocer Chile, que el primo que se quedó sin casa... incluso estuvo instalado un par de meses Ambrose, cuando volvió a Chile después de fugarse con la australiana desabrida a pedirme perdón en mi cara, y el mismísimo capitán de los All Blacks cuando vinieron a un campeonato de Seven a Side. Teníamos de vecino al flacuchento fome ese de las teleseries, Gonzalo Valenzuela, antes de que fuera famosillo y al mismísimo Presidente de la República de Chile, don Ricky Lake.

Qué manera de hacer fiestas en esa casa también!!! Ahora llegaban los carabineros pero entraban a tomar con nosotros y el único parte que nos pasaron fue por no plantar pasto en la calle, cosa que no podíamos hacer porque no era tierra sino piedra lo que había y los alumnos del colegio vecino pisoteaban el poco pasto que creció llenándolo de colillas y envoltorios de golosinas como recuerdo de las reuniones que tenían al salir de clases.

Pero al poco tiempo ya no quise seguir ahí... Mis horarios de trabajo en el aeropuerto eran incompatibles con las fiestas diarias y ya me estaba aburriendo tener que pelear la entrada al baño para poder ducharme con un ebrio desconocido que necesitaba urgentemente invocar a un tal señor Guajardo. Por otra parte, ya éramos 7 personas viviendo juntas (nunca faltan los parásitos...) de los cuales sólo 2 éramos responsables con los pagos y el abastecimiento de la despensa. Como si esto fuera poco, mi vida sentimental se complicó producto del convivir con uno de aquellos personajes y justo ahí conocí a Iván quien no soportaba la idea de que compartiera casa con otros hombres que no fueran él. Pero lo más importante es que Alejandra se había quedado sola nuevamente y yo la extrañaba demasiado, aunque creo que nunca lo reconocí públicamente.

De vuelta en mi linda, calentita, limpiecita, olorosita, iluminadita gran pieza con Alejandra y Martín. Miel sobre ojuelas (exagero porque igual peleábamos) hasta que paf! se me va la cabra a estudiar a Madrizzzz y Martín se va a vivir a casa de su abuela.

Fue rico estar un par de meses viviendo sola con mi perra, llegar a la casa, pasearme en pelota, ordenar las cosas a mi pinta, no tener que llegar a ningún tipo de consenso con nadie más que con mi propio yo interno. Lamentablemente no me alcanzaba la guita para pagarme el departamento yo sola así es que me puse a buscar roomy y tras un fallido intento previo llegó Isabel.

No la conocía mucho. Es más, sólo nos habíamos visto un par de veces en cumpleaños de una amiga en común, pero la necesidad tiene cara de hereje y se instaló en el super depto sin que ninguna supiera mucho de la otra. Por suerte congeniamos fantásticamente; ambas somos igual de trabajólicas, fumadoras ocasionales, gustos similares en casi todo menos en hombres, ingresos salariales similares que nos permiten mantener una relación de igualdad en términos económicoadministrativos del hogar, y hablamos hasta por los codos así es que en estos pocos meses nos hemos convertido en buenas "conocidas", porque si algo he aprendido en estos 27 años de aterrizaje en este planeta es que los amigos se demoran años en sedimentar y cambiar de estado y rango.

Hace una semana llegó Antonio y el cículo se completó. Él, fascinado con su papel de John Ritter cocinando para su par de féminas trabajadoras. Es divertido llegar después de "currar" a la casa, tirar los tacos altos en algún rincón de la pieza, prender la tele, echarse en la cama y que llegue Antonio con delantal de cocina y una bandeja con la cena preparada. Se ha vuelto una costumbre cenar los tres arriba de mi cama, como si estuviéramos en un picnic, viendo la teleserie donde actúa mi bombón favorito y comentando los acontecimientos del día.

Es rico llegar a la casa y encontrarse con este ambiente tan grato. Sé que quizás suene apresurado hablar así si recién llevamos una semana vivendo los tres juntos, pero conozco a Antonio lo suficiente como para estar segura de que esto se podría prolongar por muuuuuuuuucho tiempo.

Pero hay algo que aún me pena, y es que siento que hay 2 tipos de familias; la que te toca y la que escoges. La mayoría de las personas escogen su familia cuando se casan o arman pareja y empiezan a aparecer los hijos, posteriormente los nietos, paralelamente los sobrinos y así... Pero siento que yo he elegido ya una familia, la cual está dispersa por ahí.... y se me rompe el corazón cuando Martín va al departamento de visita. De visita!!!! Qué horrible debe ser estar de visita en el lugar que fue tu HOGAR!! Y cuando dice "¿¿¿¿¿Cuándo volveremos a vivir los tres juntitos?????"...
xxx
Lilypie Tercer PicLilypie Tercer Ticker