
Hola!!! He reaparecido!!! Pero mi desaparición tiene razón de ser, pues para los que no lo sabían, he andado viajando por ahí. Y lo primero es lo primero; me he enamorado!! Gracias al gentil auspicio de Tío Papo supe dónde me gustaría pasar una buena temporada de mi vida; en Londres.
La cosa es que hace unas semanas llegó Tío Papo de visita a desde Bogotá a Madrid con una invitación para Alejandra y Martín a la capital inglesa, pero la invitación fue extendida a esta gentil damisela que debería haber ido a clases pero que no pudo declinar tan magnífica propuesta y tuvo que faltar no más. Total, ya se venía la semana de vacaciones de Semana Santa. Y para Londres partimos los cinco, incluido Agus. Me gustaría poder contar todo lo vivido pero deberán conformarse con este resumen pues aún no pretendo escribir un libro.
Llegamos al Hotel Gainsborough el martes 15 en la tarde, ubicado en el sector de South Kensington, a media cuadra del Museo de Ciencias Naturales, y cerca del Museo de Ciencia y Tecnología y del Victoria & Albert Museum. Lamentablemente, a pesar de la cercanía no pudimos visitarlos por falta de tiempo. Desde ese mismo día comenzamos a practicar las finalmente tan temidas caminatas promovidas por Tío Papo, quien nos sacaba a dar vueltas con escasas posibilidades de tomar locomoción colectiva si es que el destino se encontraba a menos de una hora a pie. Claro que se lo agradezco pues aunque comimos como sabañón, llegué a Madrid con kilos menos. Estas caminatas eran en promedio de 8 horas diarias y en las noches se reducían a “sólo” 2 horas.
El miércoles fue día de turismo puro, encaramándonos en un bus de dos pisos sin techo, de esos que te llevan a dar vueltas por toda la ciudad y te cuentan la historia de lo que ves por audífonos, con música ad-hoc. Una grata anécdota fue que al subir al bus y cancelar el pasaje me han preguntado mi edad, pues los menores de 16 años pagaban menos. Ejem, ejem!! Efecto Pond’s… Ya en la tardecita y cuando comenzaba a oscurecer fuimos a darnos unas vueltecitas a Covent Garden, un hermoso barrio comercial ubicado entre preciosas callecitas con adoquines y cercano a varios teatros y cines. Ahí no pude resistirme ante la tentación de esas tienditas de té y gasté unas cuantas libras en infusiones, mermeladas y menjunjes varios, principalmente compuestos de jengibre y limón. Ah! Es que me ha dado por las cosas ácidas; naranjas, limón, pickles, pimentón verde, gomitas ácidas, clementinas… mmmmhhhh!!!
Día 3; vuelta a Covent Garden, Trafalgar Square, Marble Arch, Mayfair, Harrods para sentirnos magnates por un día y sufrir internamente, London Eye y maravillarnos viendo Londres desde las alturas durante media hora, Saint Paul’s, Big Ben, uf!! En la noche el gran evento; una noche de musical con “The Lion King”. Ya puede ir Walt Disney a guardarse con sus monitos animados! Es que fue realmente increíble; la música, las voces, el escenario, los animales, los bailarines (era yo llorando como una magdalena sin que nadie me viera, of course) los efectos, todo! Broche perfecto para esa noche.
Al día siguiente nos pusimos cultos y partimos a la Tate Modern Gallery. Debo confesar que soy muy huasa y juraba que la Tate era una sola, y cuál sería mi sorpresa al descubrir que eran 3! Así es que me conformé con la de arte moderno, que ya era gigantesca y nos tomó horas en recorrer, sin contar que sólo vimos la exposición permanente y nos saltamos la temporal que había de Joseph Beuys. Sé que era un pecado pero el precio de la entrada también lo era. So sorry, darling. Lo que no me perdí por nada del mundo y se convirtió en un sueño hecho realidad fue ver obras de mi queridísimo Damien Hirst – emoción máxima – Cézanne, Duchamp, Hockney, McQueen, Matisse, Munich, Picasso, y muchos más a los que sólo estaba acostumbrada a ver en libros y diapositivas en la universidad. Así es que para saciar mis ansias de ver más arte partimos a la National Gallery el sábado. Ahí el soponcio me dio con la silla y los girasoles de Van Gogh, o con los paisajes de Turner. La exposición de Caravaggio también me la salté por la misma razón expuesta previamente; exceso de libras esterlinas, las cuales en este momento están cercanas a la luca. Para pasar la pena, nada mejor que una visita a Notting Hill y sus largas cuadras de antigüedades y libros sintiéndose Julia Roberts en busca de su vendedor de libros y una vuelta nocturna por el Soho.
Pero como nada es eterno, el domingo hemos regresado a Madrid, una ciudad que comparada con la amabilidad inglesa, ese hermoso acento y forma de pronunciar el idioma que los gringos han mancillado, las calles limpias y llenas de detalles, lo poco notorio de los fumadores y lo mágico de Windsor y Buckingham, se convierte en un barrio pobre y maloliente. Es que no puedo olvidarme de Hyde Park, las protestas anti-Bush en Trafalgar Square, la fuente de Eros que quedó esperando que la visitara a media noche para cumplir con la leyenda, las vueltas por Picadilly Circus, o Carnaby Street. Si hay algo que, no voy a decir que no me gustó pero que no era lo mejor, podría nombrar su comida típica que es bien fome pero rica; Fish & Chips y cerveza Guiness. O el underground, que aunque llega a todas partes no tiene comparación con el metro de Santiasco, pues es chico, viejo y feo.
Aún sin superar el trauma por tener que volver a casa y no poderme quedar allá, el mismo domingo llegó “la mía madre Andrea”, directly from Suecia. Y es que aprovechó la semana de trabajo que aún le quedaba a su maridillo y se escapó unos días antes de que él llegara. Como me quedó gustando lo de los hoteles, me fui a instalar unos días a su habitación y la acompañé a recorrer Madrizzz. Nuevamente me he encaramado en buses de dos pisos que recorren la ciudad, claro que esta vez por lugares que yo ya conocía y oficié de guía turística; Plaza Mayor, Puerta del Sol, Puerta de Alcalá, Paseo del Prado con su respectiva visita al Museo del mismo nombre (debo aún la visita a la temporal de Durero que tienen ahora pero las pinturas negras de Goya siempre me quitan mucho tiempo) y coronación la noche del miércoles asistiendo a otro musical; “Cabaret”. Maravilloso!! Absolutamente otra cosa comparada con la del cachorro de león, pero no por eso menos maravillosa. Las butacas habían sido reemplazadas por mesitas y sillas de un bar donde te acomodabas y veías la obra mientras ordenabas un traguito. Y Emcee se llevó todos los aplausos.
Jueves Santo, éramos en plena Plaza Mayor, dos horas esperando de pie que pasara la procesión del Jesús el Pobre. Qué de gente devota!!! Miles de encapuchados descalzos, acarreando cirios y cruces, viudas negras con trajes típicos españoles, orquestas y caballos escoltando los altares dorados cargados por casi 50 tipos forzudos que debía parar cada media cuadra para descansar y cambiar de lado. Y las viejas se arrodillaban a su paso, le tiraban besos, lloraban y trataban de tocarlo como si fuera el mismísimo Antonio Banderas quien pasaba por delante. Bueno, de hecho lo hizo como mayordomo pero en una procesión en Málaga, encapuchado y nadie lo reconoció.
Esto de ser chic me quedó gustando. Pero como nos gastamos la plata de la semana, terminamos al día siguiente de guata al sol en el Parque del Retiro aprovechando los momentos en que el cara de gallo no se iba detrás de las nubes y se ponía a llover. Es que el clima ha estado muy loco en este continente. Se pone a llover pero no alcanzas a ponerte la chaqueta y abrir el paraguas cuando debes sacar del bolso el bronceador y los lentes de sol. Y en la noche, partimos a buscar al esposo de Andrea al aeropuerto, quienes tras arrendar auto nos han raptado a Martín, Agus y a mí para recorrer España, sacándome a las 7 de la mañana de mis aromáticas nuevas sábanas recién compradas en Ikea. Pero valió la pena, porque el viajecito a Segovia y Ávila lo recomiendo absolutamente. En Segovia visitamos el acueducto romano construido el siglo I d.C., la Catedral y el Alcázar, donde vivió Felipe II y los reyes de Castilla incluida la nunca bien ponderada reina Isabel. Vimos sótanos con calabozos, cruzamos fosas gigantescas sobre puentes de madera, visitamos las salas de armas con cañones ultramega antiguos, vimos sus habitaciones, sus tronos, sus salas de reuniones, sus capillas… me llamó la atención que no habían baños en todo el castillo… Y en Ávila vistamos el muro que recorre la ciudad, incluida la tumba de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz. Me acordé tanto de Sister Anne y las monjas pasionistas del Universitario Salvador!!
Pero ya mi cuerpecito no da más y esta sucesión de esfuerzos más los lógicos debidos a mi condición actual no me permitieron salir más de mi casa, así es que he decidido descansar y dedicarme a escribir estas líneas. Ya mañana empiezan de nuevo las clases, debo terminar un proyecto de exposición, el miércoles tengo la segunda entrevista para un trabajo que me interesa demasiado como coordinadora de la Escuela Contemporánea de Humanidades, y empezando Abril estaremos en piso nuevo, por lo que esta semana estaré además de mudanza. Así es que deberé despedirme del matrimonio Benetton que vuelven a Suecia junto con el conejito de Pascua que le trajo de regalo una cuna a Agus, y daré unas últimas vueltas por Madrizzz con Eleonor. Y zan se acabó.
Ah!! Y no podría despedirme sin contarles – a los que no saben – que este mundo tiene dos nuevos habitantes; la hija de Patty y Alejandro (ambos chicos Arcis) nacida en Barcelona y Benjamín, hijo de Lore y Zan en Santiasco de Chilito. Un beso grande a los dos, y a Clemente que ya ha cumplido 6 meses de vida intrauterina. Ayer María Lulina me mandó su foto preciosa. ( Agus también tiene fotos pero no se ve tan clarito aún pues recién va a cumplir los tres meses de vida acuática, pero ya se lo ha viajado todo y tiene ropa de Londres y Segovia)
Un beso grande a todos y espero no haberlos aburrido.
C.Ch.G.
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