PAPITO CORAZÓN
La última vez que supe de mi papá fue cuando llegué a Chile. Después de un año de ser bombardeada 3 veces a la semana con emails que exigían ser respondidos a la brevedad, lo llamé al día siguiente de pisar suelo local. "Hola hija, estoy en el trabajo pero en cuanto pueda te llamo de nuevo". Eso fué hace más de 3 meses y parece que aún no puede. Sólo unas semanas después una de mis tías me dijo que ya no vivía en Santiago y que estaba en alguna parte del sur.
Anoche estaba haciendo dormir a Agustina y me puse a pensar en él. Ya falta un mes para el día del padre, qué haré? Lo llamo? Le escribo? Me hago a tonta? Cómo estará? Qué será de mis hermanos? En eso suena el teléfono y pienso que puede ser él. Pero no. Mi mamá jamás conversaría con él tanto rato.
Cuando Agus ya se ha entregado a los brazos de Morfeo mi mamá me llama a su pieza y me pide que me siente. "Tu papi tuvo un infarto hoy"...
(continuará)













